Yo Filmé Porno | Introducción

Por Sebastián Culp

Durante varios años trabajé como camarógrafo freelance. Tenía una cámara, un trípode y salía a la guerra a filmar lo que sea: Bar Mitzvah; casamientos; cumpleaños de 50 de algún ricachón en un country; carreras de caballos; no-partidos de fútbol de Independiente (filmaba a la tribuna al mejor estilo “El Aguante”); carreras de autos en la loma del orto; recitales copados a 5 o 7 cámaras en Obras para el DVD oficial de esa banda; el Personal Fest de no sé qué año; o el festival “30 años de Punk”, donde me mandaron a filmar a la fosa por mi altura. Qué linda la fosa, justo entre los músicos y el público. Justo-justo para recibir las ofrendas que esa cultura acostumbra a entregar a sus ídolos: los garzos.
Pero mayormente la pasaba bien.
Un día un amigo me llamó para unas jornadas: “Filmar porno”, me dijo sin vueltas.
Ahá, ok. Cómo no.
Fui a un bar. Hablé con un pibe, el “productor”. Lo pongo entre comillas porque en realidad era un pibe de la noche, pastilla, boliche, que conocía prostitutas pagas, taxi boys, y era amigo del “director”, bueno, del tipo que encargaba el trabajo.
Ah, claro, lo que hace un productor, ¿no?

Bueno, la cosa es que no eran películas porno, lo que uno dice películas porno, eran más bien videos. Y no videos así nomás, sino que había que emular videos de cámara de seguridad. Hermoso.
Cámara de seguridad de palieres de edificio; cámara de seguridad en heladerías (que obvio todo, ¿no?); en gomerías; en oficinas; en ascensores; en locutorios y gimnasios.

1 locación.
1 chica.
1 tipo.
1 cámara.
1 productor.
Y listo. El “director” ni iba. ¿Para qué? Era todo con luz natural, con cámara fija, un solo plano secuencia (un plano secuencia, Dios, Hitchcock se está estrangulando los dos huevos en la tumba con una soga). No había que marcar la intención de la escena, ni repasar la letra, ni nada. Era porno sin sonido, sin tamaños de plano, ni movimientos de cámara, ni… era porno, punto.

Yo iba a la locación, plantaba la cámara bien alta, le ponía un lente angular para dar más sensación de lejanía, le daba al botón de Rec y me tenía que ir.
Sí, las primeras veces me tuve que ir del “set” porque las chicas querían estar a solas con su partenaire. Está perfecto. No pasa nada. O sea, está todo bien.
Las primeras veces, después eso cambió.
De eso se trata esta historia.
De mi estadía por el mundillo del porno.