Rol en la familia = puesto en el supermercado

Táctica y estrategia de una familia china para formar el equipo “ideal” de su autoservicio.

Por Hernán Granovsky

Cuando entramos, todo parece librado al azar. Hay cámaras de control que nadie-jamás controla; una fiambrería a la “buena de Dios”; la cucaracha más chica que habla por celular en medio del pasillo y unas heladeras con estándares bastante bajos de limpieza que, como mínimo, enfrían poco.
¿Dejadez? ¿Desidia? Puede ser. Pero no subestimemos. Las familias chinas están más que organizadas y la saben lunga. ¿O acaso alguno de nosotros podría animarse o siquiera pensar la idea de armar una valija y ponerse, por caso, un mercadito en la Rivadavia y Medrano de Beijing?

Bien. Sepamos entonces que detrás de todo esto no hay tanta improvisación. Hay por lo menos algo estudiado, una pauta a seguir, que, si se quiere, es una máxima del sentido común: cada uno en su lugar. Lógico. Por algo Messi no juega de 2 ni Mariano Grondona conduce Bailando por un sueño.

Abuelo = centinela de la entrada

Sentado en una silla plegable o en un cajón de cervezas, la tarea de quien custodia la entrada es una de las tareas fundamentales para cualquier autoservicio chino que se precie. En esta función se requiere a una persona aplomada, que “no chille”. Y qué mejor que el abuelo de la dinastía, un hombre desbordado de sabiduría, ideal para quedarse en la vereda, largas horas, mirando a la nada cual monje Zen. Segunda ventaja: el abuelo “ya está de vuelta” (recordemos que el centinela de la entrada es el primero en morir cuando la mafia –china, claro– decide actuar).

Tío colgado y bonachón = fiambrero

Su impuntualidad recurrente en las reuniones familiares e incluso sus faltazos sin aviso, lo llevan derecho a este puesto. Es como el gordito que va de 4, ahí, en el fondo, donde menos problemas le puede traer al equipo.

Padre estresado y sumiso = encargado

Marioneta de su mujer, se pone el equipo al hombro más por mandato ancestral que por deseo de vida. Trabaja a destajo y cumple su tarea con eficiencia. Afiliado al “siga siga”, es el que te deja llevar tres cervezas por más que al entrar habías dejado dos botellas vacías; también el que te recibe cuando volvés furioso con el vino picado, y te lo cambia rápido para que no se arme más bardo.

Hijo menor que está al pedo = buscador de monedas

Está todo el día en Babia, jugando a la Play en red. Sus padres son chinos pero argentinos, sus amigos son argentinos pero chinos. Él tiene doble nacionalidad, una crisis de identidad galopante y en los mundiales no sabe por quién hinchar. No se adaptó a su propia vida ni encontró un lugar en el mundo. La familia toma nota y se lo consigue: la cola del banco para buscar monedas.

Prima astuta = cajera 1
Madre hincha pelotas = cajera 2

1) Joven, activa, sagaz. Sus padres la desterraron a la Argentina para que no siguiera bajándose muñecos en la taberna de la aldea. Vive en casa del tío y sus primos le tiran onda, pero ella es la que decide. Si algún amigo intenta pasarse de vivo, le saca la ficha al vuelo, con la misma seguridad con que huele un billete de 100 falso a tres cuadras de distancia. Estudia español y es la que mejor habla. Sueña con ir a un taller de danza, pero no le dan los horarios.

2) Los días que le toca a la esposa del encargado, ella lo vuelve loco. Mientras uno cree que le consulta a los gritos el precio de la lata de atún, en realidad está cagándolo a pedos o haciéndole algún planteo. Su bronca se canaliza toda en él porque a los clientes los atiende con simpatía (incluso a esas viejas que, con cierta nostalgia del viejo almacén, les hablan del nieto nuevo ignorando el apuro de los que están atrás en la cola).

Hijo mayor = “che pibe” del depósito

Vive inmerso en un depósito de mugre, con sachets que se pinchan y vinos que se vuelcan. Es joven, violento e inútil, por eso sólo le dan tareas de limpieza y tiene prohibido el contacto con el público. Él siempre siente que lo cagan y odia a su padre. Tal vez un día lo asesine. Algunas veces, cuando se deprime, cree que sería mejor estar en China, haciendo la colimba bajo el rigor del Ejército Comunista. Y otras veces, no.

Abuela = jefa espiritual

Cara de piedra, rígida. Si ella habla, no vuela una mosca. Es el cerebro de la dinastía y maneja todo desde las sombras (aunque a veces sale a la vereda a cuidar a los nietos). Conoce en detalle lo que pasa en su familia y también lo que pasa en familias chinas de otros barrios. Una especie de Caruso Lombardi de los supermercados. Decide la formación del equipo, los porcentajes de los sueldos y cuándo se contratarán sicarios para atacar al autoservicio vecino.