Promiscuidad, mentiras y series de tv

Infidelidad serial

El engaño del hoy no es intercambiar fluidos con tu compañera de trabajo, con tu profesor de arpa melódica, en guardias médicas de trasnoche o en garitas de peaje de la autopista Buenos Aires-La Plata. No.
O bueno, además de eso.
El engaño frecuente del sigo XXI es más bien cinéfilo (los cinéfilos de verdad se están agarrando un huevo con la cajita del VHS de El Padrino).
A la costumbre de consumir series y películas como cigarrillos de droga se le suma “el hacerlo en pareja”. En realidad, más que nada series. Las películas siempre se vieron en pareja pero, con la llegada de estos seriales como método de conquista cultural y de consumo desenfrenado, este asunto alcanzó su cenit.

Siempre hay una serie nueva, o dos o mil para ver. Siempre hay gente hablando de lo que viene, lo que vendrá, de rumores y de esa que no viste, y TENÉS que hacerlo si querés seguir en el grupo selecto de “seriéfilos”. Por el amor de Dios y todos los santos.
Bueno, el ritmo debe ser frenético. Nada de verla a “tu” ritmo. Qué, ¿estás loco? ¿Cómo se te ocurre ir a una velocidad distinta del resto? Si yo no tengo vida porque estoy hasta la chota con una serie de 28 temporadas, vos tampoco tenés que tenerla. ¿Está claro?
No, nada de verla con tus tiempos. Hay que dejar de vivir si es necesario.
Ahí es donde empiezan los conflictos de pareja.
En una pareja que convive (por eso es ‘pareja’) por lo general el momento en común es la noche. Ahí acuerdan, entonces, ver la nueva-mega-hiper serie de luxe.
“¡Uy, que emoción!”
Ok, empiezan.
Día de semana.
1er capítulo.
Los primeros 20 minutos todo va sobre rieles.
Pero uno de los dos, supongamos, él, no tarda en cabecear. Pero mal que mal logra mantenerse, y terminan de ver el capítulo más o menos dignamente.
Ok. Hasta ahí no hay problema.
Pero ella quedó manija. Quiere otro. Él se levanta y va decidido a lavarse los dientes como si fuera obvio: “Ya está, vimos un capítulo, es día de semana, listo, a la cama”. Piensa sin pensarlo. Y hasta comenta: “Uh, qué buen final, ¿no? Te deja ahí… Ja-ja”.
Zoom in crítico a la cara desencajada de ella.
“Claaaro… —dice ella— mañana, sí, si”, zoom in al ojo que late involuntariamente.
Lo que pasa a continuación es obvio.
Ahí empieza una relación paralela de ella para con esa serie.
Al cabo de 48hs ella ya va por el capítulo 17 de la 5ta temporada, sin que él lo sepa, claro está. Y debe fingir sorpresa por el capítulo 5 de la 2da temporada que miran juntos el fin de semana. “Ohhhh, qué horror”, dice ella. Él totalmente ciego la abraza sobreactuando su valentía.

Los casos abundan.
Series que son bajadas por el hombre a escondidas de la mujer y devoradas en 3 semanas.
El Torrent pide auxilio.
Series que ve la mujer cuando el marido se va a jugar al fútbol.
Series que ve el hombre en un huequito durante el trabajo, mediante la clave de Netflix que le pasó un compañero.
Series, series y más series.
Series por todos lados, a toda hora, en cualquier formato: Online; DVD truchos en sobres blancos comprados en el trabajo; manteros que se interponen en el camino al super chino; blu ray, dvd, minidvd, vcd, divx, dvcam, betacam sp, u-matic, .avi, .mkv, mp4, mgm, vga, triple sec, todo tipo de formatos llueven desde un cielo azul de bits.
A escondidas, a hurtadillas, engañando, faltando a lo más preciado que tiene el ser humano, ¿no? La Verdad.

Porque de la muerte y de los cuernos seriales no se salva nadie.