Paparazzi

Por Lucila Yañez

Estamos sentados en un banco de plaza.
Pasa un grupo de tres o cuatro amigos de 11 años.
Uno de ellos se detiene sólo por un instante y dice: “Una foto señor”.
Con tono imperativo y pura desfachatez.
En simultáneo nos abofetea con el flash de su celular a plena luz del día.
Intento hundir mi mentón dentro de la bufanda, Seba lo mira boquiabierto.
Nos quedamos callados.
De haber reaccionado, al menos podríamos haberle confiscado el rollo.