No tan limpios

Por Tomás en Shorts
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Todos amamos a los gatos y odiamos a los perros. Eso está claro desde el vamos. Nadie que diga que ama a los perros es un ser humano racional, partiendo de la base que los caninos son seres que parecen tener problemas de desarrollo intelectual graves. El simple hecho de que se te tiren encima siendo un total desconocido es algo que me pone loco. ¡Loco!
Superado este punto en el que todos estamos de acuerdo les presento mi nueva teoría.
Desde que apareció Youtube, y con esto conocimos por primera vez la existencia de los gatos, todos cumplimos el sueño de tener el propio. No sólo por la ternura, la compañía, la diversión, la belleza y la invitación a la reflexión que nos dan en el día a día, sino también por lo limpios que son y por el poco cuidado que requieren.
Porque entre los mil cuidados que requiere un perro, quien querría además sacarlo a pasear 3 veces por día, en invierno, y tener que levantar su mierda (si es que lo hacen). O sea, ¿quién es el dueño en esa relación? ¿quién manda allí? ¿quién es el líder, líder, lider, folow the lider… sígueme! El perro claramente.
Al gato lo dejás ahí, le das comida, le das agüita, se limpia solo, caga y mea donde debe, le cambiás las piedras y ya. Él es feliz, yo soy feliz, todos somos felices.
Pero hay un punto donde el gato falla en su perfección y obsesión por la limpieza y es allí en donde se diferencia de nosotros, los humanos, como referencia del modelo de la perfección a seguir. Eso es cuando vomitan.
Los gatos vomitan en cualquier lado. No les importa nada. Son como un pendejo borracho de 15 años que se toma cinco tequilas seguidos para juntar valor para hablarle a esa chica que ama desde siempre pero que termina dormido en una esquina del boliche bañado en su propio vómito (situación no autobiográfica).
Ya en la adultez la gente bien vomita en inodoros. Ahora, me pregunto yo, por qué el puto gato no puede vomitar en su propio inodoro, o sea, en las piedritas. Todo sería tanto más práctico si así lo hicieran…, creo que ese es su único punto débil. Porque realmente tendría sentido que lo hagan en su cajita. Ahí cagan y mean. Bueno, ¡qué ahí vomiten también!. Nosotros hacemos lo mismo y somos un excelente ejemplo de todo lo que está bien en este mundo.
Salvo eso, los gatos son lo más y los perros son una mierda. Y sé que esa frase tiene tanta verdad que no va a generar ninguna polémica ni discusión posible.
Yo todavía no puedo creer que en pleno siglo XXI la gente siga teniendo hijos y perros por igual. Son dos cosas, que más allá de sus obvias diferencias, habría que dejar de reproducir por lo menos durante dos años.