Memoria emotiva

Por Carla Facciorusso

He aquí, una recopilación de posteos de Facebook que nos dejan bien en claro que existe algo mucho más vergonzoso que nuestros propios padres: los de Carla.

1) Ayer operaron a mi papá de una hernia. Está bien, pero convencido de que le dejaron un bisturí adentro.

2) Hoy cené con mis papás y cuando mi mamá se levantó a traer el postre mi papá, cómplice, me dijo: “¿No te molesta que no te lleve a tu casa? Te doy plata para un taxi”. “Todo bien”, le dije y rogué que no me diera más información. En vano, porque insitió: “Es que me encanta como le queda a mi mami el pantalón de tiro corto”.

3) Mi mamá me mandó por mail unos teléfonos que le pedí y se despidió así (copy paste, eh):
“Deseando que esto te sea útil, me despido de vos con un abrazo”.
¿Qué formal, no?

4) Mi mamá nos preguntó a mí y a mi hermano si sabíamos bien lo de la ley de fertilización asistida. Le dijimos algunas cosas, y nos dijo: “Ah, no, porque papá está en contra y me pidió que le averiguara bien qué era”.

5) Mi papá, dijo: “Que se escape un meteorito de la Luna o de Marte y que caiga en medio de las oficinas de Movistar. Eso sí, que no haya nadie… bueno… que los directivos sí estén”.

6) Intenté ser feliz, y me hice un baño de inmersión en mi bañera —que es como la bañera de cualquier departamento de clase media—. Me llamó mi papá mientras lo preparaba, le conté lo que estaba por hacer, y me dijo: “No te relajes mucho a ver si te quedás dormida y te ahogás”. A los 10 minutos volvió a llamarme para corroborar que estuviera despierta.

7) “Argentina sale campeón y el avión de Malasia aparece en 15 días con todos los tripulantes muertos; no me pregunten cómo lo sé, porque no se los puedo decir”, sentenció mi papá.
A lo cual, mi mamá le dijo que dejara de decir pavadas, él se enojó y preguntó: “¿Qué, ahora yo no puedo omitir opinión? El avión de Malasia aparece, porque los ovnis ya terminaron de hacer sus experimentos con él. Eso sólo puedo develar”. Le agradecimos mucho la información. Mi hermano propuso un aplauso para él; lo aplaudimos.

8) Me enteré de que mi papá, la noche anterior a la mañana que pasa el sodero, sale varias veces a revisar que en ningún sifón haya quedado nada de soda. Y si eso llegara a ocurrir, ahí mismo, en la puerta, se lo toma. También me enteré de que una vez por día le pide a mi mamá que le diga que lo quiere.

9) Le conté a mi papá que estaba saliendo con un chico, y me dijo —después de respirar profundo, cerrar fuerte los ojos y dejar caer la cabeza entre las manos un buen rato: “Qué alivio, con mamá teníamos mucho miedo de que fueras ‘tortillera’. Igualmente (como recobrando la postura) hay que hacer lo que hay que hacer: ¿quién es que lo mato?