Médica clínica

Por Lucila Yañez

Voy por primera vez a una médica clínica.
Ella está frente a su sofisticado computador.
Dispara un sin fin de preguntas.
¿Estuviste internada? ¿Te operaron?
¿A qué edad te indispusiste?
¿Alguna enfermedad crónica?
¿Tus padres? ¿Hermanos? ¿Abuelos?
¿Comés de todo?
¿Hacés pis y caca bien?
¿Usás anteojos?
Tras intensos 15 minutos, termina el cuestionario.
Teclea con aparente eficiencia.
De golpe, pega un grito ahogado en un suspiro.
¡Ay, borré todo!

Mi médico de antes usaba bolígrafo.