¿Qué se llevaron tus ex? Responde: Magnus Mefisto

En este número, nuestro invitado añora algunas cosas irremplazables que se llevaron sus ex y ya nunca, nunca volverá a tener.

Por Hernán Panessi (@hernanpanessi)

“Hooola, soy Magnus Mefisto”, masculla un audio que insiste en aparecer. Cada vez que Magnus Mefisto se apersona en Tu Much, los operadores de sonido lo hacen saber: “Hooola…”. Es que, desde hace unos pocos años, Magnus sintetiza en la televisión de cable algunas de sus máximas pasiones: la música y, fundamentalmente, el friquismo. Y lo hace en un programa como Tu Much, por la pantalla de Much Music Latinoamérica, donde ser distinto es prácticamente un commodity, un plusvalor.

¿A qué se dedica Magnus Mefisto? Es youtuber, músico y conductor de televisión. “Un día eres un don nadie juntando changos en un supermercado y al otro integras una comitiva presidencial”, tuitea recordando su pasado como empleado de una tienda del Alto Avellaneda, contrastándolo con su presente luminoso. Magnus camina y un grupo de adolescentes le gritan: “¡Ayyyyyyy!”. Por estos días, estará presentándose en las ciudades de Rosario y Mendoza con su show de rap y acaba de inaugurar, junto con otros youtubers, la edición 2016 de Tecnópolis.

En las redes, Magnus la mueve: tiene más de 40.000 seguidores en Twitter y unos 167.000 en Facebook. Además, forma parte de la primera ola de youtubers locales y cuenta con la friolera suma de 160.000 suscriptores. ¿Qué tal? Y cada tanto, su novia actual (Carolina Gatica, con quien comparte “oficio” en YouTube) aparece en pantalla para ponerle los puntos. Pero él anda relajado. Magnus entiende las redes sociales y hace jugar. “¿Qué se llevaron mis ex? Mmmhhh… a ver, hagamos memoria”.

#1: Libro de Erzsébet Báthory | “Lo primero que recuerdo haber perdido es un libro caro sin haberlo leído. Habíamos ido a un Yenny y me había comprado dos libros: uno de Vlad Tepes, el Empalador y otro de la Condesa Sangrienta, Erzsébet Báthory. Me llevé el de Vlad Tepes y le presté el de Báthory para que lo lea porque me insistió. Pero era re lenta leyendo. Así que nos peleamos tipo al mes de eso y, como no tenía ni ganas de verla, perdí un libro carísimo sin haberlo leído ni siquiera”.

#2: Disco de Limp Bizkit | “Con otra, cometí un error similar: presté un disco. Y sabemos que los discos y los libros no se prestan nunca. Por querer inculcarle mi música, le presté el disco «Chocolate Starfish and the Hot Dog Flavored Water» de Limp Bizkit que me había comprado en mi adolescencia juntando todos mis ahorros. Y se perdió ahí, en la nebulosa. Lo peor es que creo que ni lo habrá escuchado nunca. Años después me lo volví a comprar, pero el que perdí fue editado en esa época. Tenía un valor histórico irreemplazable”.

#3: Gorra iniciática | “Lo último que recuerdo haber perdido por una separación es una gorra que usé en unos de mis primeros shows en vivo. Era negra y tenía un logo blanco inexplicable en el frente, pero me gustaba porque fue la única gorra que me quedaba perfecto. Luego de eso, nunca más conseguí una que fuera justo de mi talle. Y además tenía un valor simbólico por haberme acompañado en tantos eventos. Espero que por lo menos la esté usando, aunque lo dudo muchísimo”.

@agustindusserre

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