Lo que nadie te dijo de llegar a los 30

Por Tomás en Shorts
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O que probablemente te dijeron mil veces, pero no quisiste escuchar por ser un adolescente insolente y horrible.

No se asusten, esta no será una nota del clásico viejo choto que se siente un viejo choto por tener 30 años cual viejo choto cuando todos sabemos que ser viejo choto es otra cosa. Esto se trata de las injusticias de la vida, la madurez, las responsabilidades, y que nos hayan vendido algo que no es. En realidad, nadie te vende nada. Es como una de esas cosas a las que venís enganchado de por vida, como el ABL. Y bueno, es posible que sí me sienta un viejo choto.
Empiezo por la injusticia más grande de todas. El pelo. Sí, ese detalle tan trivial y frívolo como tener una tupida, perfecta, masculina y seductora cabellera. Y no me vengan con que ahora los pelados tienen onda. Yo tuve un pelazo toda mi vida, más lindo que el de la Kloosterboer, y ahora se está yendo ducha tras ducha (por eso me baño menos, no es de sucio). Y me pregunto, ¿no nos podríamos quedar pelados desde los costados en vez de desde arriba? Aunque si así fuera, seguro que tampoco tendría onda.
Lo peor es que cuando le preguntás a alguien te dice que los 30 son la mejor edad. Llegando ahí, me dicen que los 35 son lo más, y hasta escuché decir que los 40 es la edad de oro. Bueno, pará, ya entiendo como es la movida, estás re depre y le decís a todo el mundo que la edad que tenés es lo mejor que te pasó en la vida, pero por dentro te morís por tener 20 de nuevo y vivir todos los días de joda, está clarísimo. Pero no me vengas con que los 50 son la gloria de la vida porque de la presbicia no zafa nadie, la ciática te mata, no podés dormir más de 5 horas de corrido sin ir al baño y eso que hace unos años parecía una leve pérdida de cabello se convirtió en una pulcra, lampiña y brillante bola de boliche.
Llegando a los 30 ya estoy sintiendo cosas de viejo, pero no la madurez ni las responsabilidades. De hecho evito compromisos, no hablo de tener hijos, no sé qué es tener una tarjeta de crédito y todavía vivo con mis padres. Pero no es lo que piensan, es culpa de la actualidad del país, está todo muy difícil. En realidad, justo me iba a mudar y reservaron el departamento que me gustaba. Bueno, medio que la empleada se olvidó de despertarme el día que tenía que ir a dejar la seña, y eso. Pero les juro que apenas pueda me mudo ya de este infierno.
Casi tengo 30 años y todavía no tengo una marca de dentrífrico favorita. Tampoco sé si escribí bien dentrífrico. ¿Dónde está el aprendizaje que me prometieron? ¡¿Qué hice con mi vida?!
Si todavía te faltan unos años para llegar a los 30 te aclaro unas dudas:
– No, no vas a salir de joda todos los días. Al otro día, generalmente, tenés que trabajar y ni la plata ni la bilis de tu hígado es ilimitada.
– Sí, quedarte en casa un sábado a la noche viendo una película es el mejor plan que vas a tener. A menos que tengas un casamiento, en el cual la vas a pasar para el orto pero vas a ir sólo por la comida.
– No, no vas a llegar millonario a los 30. Con suerte, si te va bien a los 50 te podés comprar un auto usado.
– Sí, a los 30 ya hay arrugas, dolor de huesos, cansancio, flacidez y no sé si hablé de la pérdida masiva de cabello y su posterior y respectiva humillación.
Igual me quedo tranquilo, siempre se puede ser más patético, infeliz y viejo choto de lo que soy ahora. Así que vos aprovechá y salí de joda mientras puedas que un hígado sano y resistente para toda la vida son los padres. No existe.