Melomanía | La del mono

Arctic Monkeys
AM
Por Jijo Ortí 

Voy a ser contundente.
AM es el mejor disco de Arctic Monkeys por longitud. Se fueron, ya no están, ya no son humanos, entraron en esa nebulosa de genialidad que dura muy poco. Las estrellas se alinearon, como con Ziggy Stardust; como Kurt en el ´91, cuando le dabas una motosierra eléctrica y te sacaba un hit radial; o como el fallecido Lou con Transformer, Q.E.P.D.
El primer tema, “Do I Wanna Know?”, básicamente te muestra todo el disco, es como jugar al poker con las cartas al revés y ganar.
Uno por ahí me dijo: “¿no abusaron de los coritos agudos?”, y pienso… si queda tan bien ¿es un abuso o un descubrimiento?
Hay de todo, tenés baladas de esas que a Turner le manda Lennon desde el Central Park del cielo; hay riffs zeppelinescos; Matt Helders lleva los tambores con un power y una precisión, mezcla de Bonham y Grohl, que asusta.
Los monitos, hoy, acá, en este disco, están irrompibles.
Después es inevitable, caerán, intentarán hacer un disco tan genial una vez más, y ahí, nosotros, los de abajo, los que pagamos la entrada para quedarnos con un ratito de ellos, apuntaremos nuestro dedo/oído acusador y diremos: “Ya no sos igual, ya no sos igual, sos un vigilante de la Federal”.
Están avisados a tener cuidado con esta clase de discos porque funcionan como una especie de droga en la que te metés y no podés, ni querés, salir. Una vez afuera lo miraremos de reojo, dudando, pensando que tarde o temprano una recaída en estas aguas será inevitable.

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