Jorge Mario

Mi obsesión privada

Los elfos del inconsciente deciden qué y cómo haremos ciertas cosas. Manías que a simple vista parecen insólitas, y en verdad… lo son.

Hoy: Jorge Mario y una pasión cuadro por cuadro
Por Dolores Yañez

Lo conocimos en el documental “Amateur”, de Néstor Frenkel, y fue amor a primera vista. Odontólogo de profesión y cinéfilo de corazón, realizó películas en Super 8 —entre las que se destaca el western “Winchester Martín” y su remake—. Vive en Concordia y, con la ayuda de su mano derecha y compañera de la vida (Ofelia), lleva un obsesivo registro de las 15.053 películas que vio en su vida, de los actores —nacionales e internacionales— vivos y muertos de todos los tiempos, así como también un pormenorizado archivo de los premios Oscar, en donde detalla las estatuillas entregadas por la Academia en todas las categorías existentes y en todas sus ediciones.
Jorge Mario, un hombre que parece no tener apellido, no lo necesita, es único. Tan singular como su fiel Ofelia, quien por esas casualidades de la vida comparte el nombre con la amante de Hamlet, un personaje que se destaca en la emblemática novela de Shakespeare por ser, al mismo tiempo, tan secundario como protagónico. El cuadro familiar se completa con el hijo de ambos, a quien bautizaron Oscar en una clara alusión a los galardones hollywoodenses.

Sin más preámbulos, con ustedes, Jorge Mario:

BF) ¿Cuáles son los primeros recuerdos que tiene sobre su atracción por el cine?
JM) Comenzó desde niño, iba siempre a las matinées de los domingos del Cine Gran Odeón o del Cine San Martín, y en especial al cine familiar del salón de la capilla Gruta de Lourdes donde se exhibían en 16 milímetros los episodios de las seriales de Batman, Superman, El llanero justiciero y Flash Gordon.
Otro momento que me llamó mucho la atención fue presenciar la filmación de “El Camino del Gaucho” cuando empezó en Concordia el 8 de diciembre de 1951, yo tenía 10 años recientemente cumplidos. Esto posiblemente haya influido en mi deseo de hacer cine, al punto que en esos años comencé a dibujar tiras en cintas de papel de máquina de sumar usadas en el revés limpio. Lo hacíamos con un amigo —ya fallecido— y las pasábamos por dos ranuras de una caja de zapatos y así teníamos el cinemascope cuadro por cuadro. Nos gustaba dibujar historias del Far West yanqui que inventábamos nosotros mismos. De ello pasamos a dibujar en tiras de papel manteca con tinta china y de colores para proyectar a través deun proyector creado por mí, con una caja de madera, con el foco adentro y a la que le coloqué un lente de Cine Graff que compré en Buenos Aires por correo.
Recuerdo que se reunían todos los amiguitos del barrio para ver cine en el garage de mi casa y les cobraba 10 centavos la entrada.

BF) ¿Cómo adquirió su máquina Super 8? ¿Cómo surgió la idea de filmar “Winchester Martín”?
JM) Esto ocurre ya siendo hombre, ejerciendo la profesión de odontólogo, en 1970 cuando estaba por contraer matrimonio. Un amigo, Miguel Cettour, de Casa Foto Vía, había traído una filmadora Sankyo Super 8 —que aún conservo— y me convenció para comprarla, así él me filmaba el casamiento y yo podía filmar mi viaje de bodas. Y así fue… comenzaron mis primeras filmaciones, y llamé a la película casera “Se armó el casorio”. Al año de esto, y después de otras dos filmaciones de entre casa “Un día en el campo” y “Puerto Yeruá”, comencé a madurar la idea de hacer cine en serio, y con un grupo de amigos se creó el grupo Producciones “M” Films de donde salió “Winchester Martín” (1971) filmada en dos fines de semana al aire libre total, un western concordiense de cuyo guión fui autor y al que fotografié totalmente.
Años después, en 1975, con la misma filmadora hice su remake, ya con más tecnicismo ideado por nosotros.

BF) Lleva un archivo de información sobre actores (fallecidos y vivos): ¿de qué manera surgió ese hábito? ¿Cuánto tiempo le dedica?
JM) Bueno… una cosa trae a la otra, siempre tuve la precaución de anotar los títulos en un cuaderno. A medida que avancé en la edad ello pasó a carpetas con los actores, sus fotos y las películas en que les había visto. Pasando los años, y al adquirir una computadora, comencé a llevar los actores a archivos especiales. Al principio me llevó mucho tiempo, ahora lo hago inmediatamente después de ver cada película, y son minutos nada más.

BF) ¿Ha digitalizado el archivo sobre los premios Oscar o sólo conserva la agenda en papel que muestra en la película “Amateur”?
JM) Estoy en ello, comencé con el historial del Oscar y ya llevo varios años con la entrega completa en todos los rubros: fecha y numeración de la ceremonia; dónde se realizó; quién la condujo; las aclaraciones sobre los avances y nuevos rubros; Oscar honoríficos; los Premios Irving G. Thalberg, Jean Hersholt y Gordon E. Sawyer; y por supuesto que conservo esa especie de agenda año por año y la llevo actualizada.
BF) ¿Cómo contabiliza las películas que ha visto? ¿Las divide por género?
JM) Esto lo hice recién en 1995 y fue mi gran sorpresa; la cifra ahora está en las 15.053 películas vistas en mi vida, con la más reciente “El Planeta de Los Simios: Confrontación”.
Las voy registrando año por año, con excepción de los filmes animados que tienen su carpeta aparte, así como el cine argentino, el español, el francés y el italiano; y carpetas de ´Cine de TV o Telefilmes´; ´Cine de la época muda´; ´Cine por rubros´, exclusiva para películas antiguas que considero destacadas, dentro de la que figuran carpetas con las películas de Alfred Hitchcock, James Bond, Charles Chaplin y Mario Moreno Cantinflas; la de los ´Monty Python´; y la de los ´Animales Estrellas´, películas cuyos actores son los animalitos junto a los humanos; y no faltará alguna otra que se me ocurra abrir oportunamente.

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