Facundo Pedrini

urgente

Por Dolores Yañez

Se llama Facundo Pedrini, es Coordinador de Aire de Transmisión en Crónica TV y el autor libro de humor e historia “Argentina, una historia en placas” publicado este año.  

Entró a trabajar en el canal que está siempre “firme junto al pueblo” en 2008, cuando sólo tenía 19 años. Fue por intermedio de un amigo que hacía la estética de “La Danza de la Fortuna”. Ahora, entre las diferentes responsabilidades que tiene a su cargo, publica las placas rojas.

Pedrini es Licenciado en Ciencias de la Comunicación y si bien su vocación está ligada al periodismo gráfico, la televisión le aporta grandes aprendizajes: “Siempre me erotizaron más los periodistas que comen salteado, plumas como la de Roberto Arlt o la de Enrique González Tuñón. Sin embargo, hoy la gente no lee, por eso el desafío comunicacional es la brevedad. Comunicar con carteles, la gente hoy se informa con eslóganes. Con el tiempo entendí que la brevedad no anula la profundidad. La placa implica mucho trabajo, para hacerla sí se requiere de mucha lectura, manejar la mayor cantidad de información posible para luego sintetizar y rematar”, reflexiona.

Las placas rojas son un ícono de la cultura popular argentina y hacer que esa forma de comunicación siga vigente, después de tantos años en el aire y compitiendo con nuevos medios de comunicación, como las redes sociales, es todo un desafío. “Lo más difícil es el día a día, mantenerse. Hay que asimilar que la repetición tiene que ver con lo que uno hace y que la realidad no te recompensa, no se escapan tres tipos de la cárcel todos los días”, dice Pedrini.

En su ejemplo, el periodista hace referencia  a la fuga de los hermanos Martín y Cristian Lanatta y Víctor Schillaci en Santa Fe que mantuvieron en vilo a todo el país. En esa oportunidad, los espectadores de Crónica TV pudieron leer inolvidables placas que quedarán en la historia de la televisión: “Pida más pochoclo porque sigue la película”; “Ni se le ocurra ir al baño”; “Los prófugos tiran más tiros que el chileno Vicuña”, y “Buscan a los prófugos en el aserradero: toquemos madera”, entre otras.

Uno de los atractivos de las placas rojas es la provocación, jugando siempre con los límites. Sobre esa delgada línea entre lo publicable y lo no publicable, Pedrini remarca: “Hay una especie de pacto de lealtad con la gente. Hay que respetar ciertas pasiones, los ídolos populares, la familia y lo sagrado. Esos son los lìmites”.

ENTREVISTA

 

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