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Top 5 de bandas sonoras

Este conteo no pretende hacer justicia, ni decirte qué es lo que “hay” que ver o escuchar ni mucho menos decirte que estas son las mejores 5 cosas de nada. Es, simplemente, un destacado, un “te comento” un buen puñado de películas con una mejor banda sonora. El término “banda sonora” apela estrictamente a la música compuesta para un film, grandísimos exponentes como: John Williams, Ennio Morricone y el genial Philip Glass. Pero acá nos vamos a referir también, a las películas con una muy buena selección de canciones populares.

Juno (2007)
La gran dupla Kimya Dawson y Adam Green, corporizados en The Moldy Peaches, y también Antsy Pants (Dawson en solitario) hacen la gran cantidad de las canciones. Melodías folk, una guitarrita y voces carraspeadas, cantando como si fueran chicos, como jugando. Como, al final del film, lo hacen el propio Michael Cera y Ellen Page. Canciones ya existentes, pero que parecen compuestas exactamente para la película. Otros momentos destacados para el oído son: “Superstar”, una pieza suavemente aterradora de los siempre adolescentes Sonic Youth, y “Sea of love” de Cat Power, un desgarro de amor hermoso. Tal fue el éxito de este disco que se editó un lado B: “Juno B-Sides”.

Letra y Música (2007)
Gran comedia romántica que ya desde el título plantea un estrecho diálogo con la música. A una estrella de pop, que está de vuelta (Hugh Grant), lo contratan para que haga una nueva canción. El músico abocado a sacar la melodía no logra dar con un buen letrista. Por algo fortuito conoce a una chica (Drew Barrymore) con una extraña –y desconocida hasta el momento- habilidad para escribir canciones. Deciden trabajar juntos. El resultado es una dulce melodía que alcanza las expectativas de su empleador, y a ellos los une de una manera impensada. El tema y videoclip “Pop goes my Heart” de la ficcional banda Pop, con la cual comienza la película, es una perfecta y grandiosa recreación de la década del ´80. Una verdadera joya.

Alta Fidelidad (2000)
Pilar indiscutido entre las bandas sonoras. Película donde la música es parte integral de la historia. Colecciones de discos selectos, grandes gemas, top fives caprichosos, disquerías para entendidos y melómanos insoportables, todo gira en torno a la música. Rob Gordon (John Cusack) tiene una disquería y al ser abandonado por su novia, comienza un ranking de las 5 rupturas más importantes de su vida. Vida atravesada por la música, los conteos y sobre todo por las desventuras amorosas.
Con una banda sonora de estrellas que va desde el inmenso Bob Dylan, pasando por The Kinks y Elvis Costelo, hasta llegar a Stevie Wonder. Momentos muy altos son: “Oh! Sweet nothin”, de los inmortales The Velvet Underground, y “Dry the Rain”, de The Beta Band.
Una obsesión ambiciosa de Rod Gordon: ordenar los discos no por año, no por alfabeto, sino autobiográficamente, cada disco, cada canción según su momento en la vida.

Volver al Futuro (1985)
Film emblema de los ´80, hoy devenido en obra de culto. Tiene, quizás, (junto “Star Wars”, “Indiana Jones”, “El Padrino” y “Tiburón”) la banda sonora más reconocible de la historia del cine. Obra inmensa de Alan Silvestri, imposible es escucharla y no pensar o tratar de adivinar de qué fragmento de la película se trata.
Momento inolvidable cuando “Marty McFly” toca y canta “Johnny B. Goode” en El baile del encanto bajo el océano. Pero previo a esa performance rockera, y donde el film comienza a converger, interpretan un grandioso lento: “Earth angel”. Momento sublime: Marty pasa de “dejar de existir” a recuperar la vida, el ánimo, y la capacidad de tocar, todo gracias a que George se anima a besar a Lorraine.

Tiempo de Gitanos / Arizona dream / Underground / Gato negro, gato blanco
Hablar de Emir Kusturica sin mencionar a Goran Bregovic es casi imposible. Hay numerosos films en los que el músico de los balcanes no participa, pero sin duda, ambos conforman el engranaje perfecto. Historias que mezclan una cultura tan pintoresca como diferente, disparates poéticos y ritmos explosivos más que oportunos. En estas películas todo es sorpresa, todo es emoción. Kusturica parece respetar tanto la música de Bregovic que, en más de una oportunidad, la expone groseramente haciéndola parte del film, siendo los mismos personajes o el mismo contexto, la propia fuente de delirio musical.

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