La ruta de la Fugazzeta #8 | El Fortín

Crónicas escritas con mucha hambre de gloria. Y también con mucha hambre, a secas.
Culp & Yañez
2014-2015

Nos pusimos una meta: Recorrer todas las pizzerías de Buenos Aires en busca de la mejor fugazzeta rellena al molde… Y ya que estamos también de la mejor mozzarella, y bueno, tampoco podemos dejar afuera a la fainá, pobrecita, ahí sola.

HOY: El Fortín
Av. Álvarez Jonte 5299 y Av. Lope de Vega

Fuimos una noche con mi primo y su novia a eso de las 11:30 de la noche. Un cartel nos cacheteó la cara: “No hay más fugazzeta rellena ni cerveza rubia”.
Ok, volvemos otro día.
Nos fuimos re re contentos.
El fin de semana siguiente volvimos. Volvimos un toque más temprano, tipo 10. Sacamos numerito y esperamos mesa. Nos tocó una cómoda, al lado de la ventana. Pero no tardamos en descubrir que oootra vez no había fugazzeta rellena. El mozo notó nuestra cara de odio, muerte y destrucción, y se ofreció a hacernos una de cebolla con queso “bien cargadita”. Ok, sin mucho ánimo pero tratando de que no se note, accedimos. Cuando el mozo se retiró lloriqueamos como niños de 4 años.
Lo que se presentó ante nuestros ojos y estómago nos sorprendió notablemente. (*Ver calidad).
Hubo una tercera: fuimos a las 8:23 de la noche, para asegurarnos una fugazzeta como Dios manda. Lo logramos, al fin lo logramos.

Pedido
Noche 1: —– (Nada, nos fuimos)
Noche 2:
-1 Grande mitad mozzarella-mitad “cebolla con mucho queso” (gentileza del mozo)
-2 Porciones de fainá
-2 Cervezas en lata de medio litro
Noche 3:
-1 Grande mitad mozzarella-mitad Fugazzeta rellena
-2 Porciones de fainá
-1 Jarra de cerveza tirada

Ubicación
En el salón. Por suerte, las dos noches al lado de la ventana. Decimos por suerte, por nuestro ya conocido gusto por mirar, pero también porque estar en una mesa de dos en el medio del salón puede ser más adrenalínico que hacer bungee jumping.
Servicio
Muy bueno. O sea, la onda es griterío, barullo, mozos que te hacen “finitos” a toda velocidad enfriándote la pizza con la ventolina que su paso apresurado deja en el aire. Los pedidos te los toman como mirando a otro lado, apurados, pensando ya en el paso siguiente, pero no fallan. El aseo general del local es dudoso. Quizás no tengan tiempo de pasar el lampazo, quizás sean medio dejados o tal vez sean proteccionistas de cucarachas.
Tenemos que blanquear algo: La ruta de la fugazzeta empezó hace un año. Lo hacíamos para nosotros, hasta que fuimos a El Fortín. En esta pizzería nació la idea de hacer, primero un documental y después, escribir crónicas. Por la liturgia, por lo barrial, por los mozos salidos de una película repleta de clichés, pero por sobre todo por lo que importa. (*Ver calidad)

Calidad
La que el mozo nos ofreció de buena onda, “cebolla con queso”, fue espectacular. No le teníamos nada de fe, pero nos acomodó, como que nos dijo, “Hola, ¿qué tal? esto es El Fortín, papá”. Pero pasemos enseguida a la otra, que es lo que acá juzgamos. La fugazzeta rellena es todo lo que queremos en una pizza. Es alta, cargada y generosa. La cebolla está bien cocida e incluso quemadita en sectores. Una delicia supina. Acá vuelve esa “técnica” o secreto: la fugazzeta no tiene solo mozzarella, sino que también queso fresco. Se siente clarísimo, está muy presente, ahora es obvio. Otro de los trucos es que al parecer la fugazzeta, la verdadera, se hace o se empieza a hacer al revés: la cebolla boca abajo. Después se da vuelta y se termina de cocinar de manera tradicional. Eso explica la cebollita apenas quemada. Un verdadero espectáculo. Un verdadero y puto manjar, una cosa de locos. Ya va a llegar el ranking de las mejores, pero te adelantamos que El Fortín se sube al podio de cajón.
Tener una fugazzeta tan buena es muy peligroso para la mozzarella, bueno, no. No, no y no. La mozzarella está muy cerca, cerquísima de su oponente. No se lo puede creer.
La masa, también alta, es terriblemente esponjosa. El queso es muy sabroso, desborda lo justo, no te inunda el plato, te lo moja apenas. La salsa es suave pero con personalidad, en esa ocasión explotó el verano sobre nuestra miti de manera magistral (*Ver foto 3) Y hete aquí: todo, la mozzarella, la masa, el “tronquito” (lo que todos dejan) y la puta madre que lo parió, está impregnado de un ahumado de otro mundo. Toda la puta pizza tiene un sabor ahumado que te invita al Machu Pichu de la pizza.

Quizás sea el horno, la leña, la forma de cocinarla, el queso o el aceite de oliva, no sabemos, lo que sí sabemos es que comiendo pizza en El Fortín sentimos una fiesta en nuestra boca; fiesta a la que están todos invitados.
Acá hay crónicas, porque existe El Fortín.

Precio
Salado: Si hacés Grande miti-miti 100 pesos por pera (totalmente justificado).
Si hacés porciones un toque más barato: 70 u 80 pe por persona.

Puntaje (Sobre 8)
8 Porciones

Si después de toda esta magia te queda un huequito, te recomendamos fervientemente el “Palo de Jacob” de dulce de leche. A nosotros no nos quedó ningún espacio, por eso lo pedimos para llevar.
¡Así que gracias, El Fortín, por todo lo que nos das!

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