Cuéntame tu vida en 5 películas – Eduardo de la Puente

 

Cuéntame tu vida en cinco películas

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Por Eduardo de la Puente

 

 

Cinco películas que me marcaron. Es poco.
Pero en forma caprichosa y obviando Bambi (el primer largometraje de mi vida, inconcluso porque —según me dijeron— no paraba de llorar y mi vieja tuvo que sacarme del cine Los Ángeles) vayan algunas del período infancia-adolescencia en el cual uno permanece permeable a todo tipo de sensaciones y con el criterio muy abierto, sin mucho preconcepto.

 Vi Melody catorce veces en el cine Dante, de La Boca, junto a tres o cuatro amigos. Fue un record que ostentamos con los pibes de Catalinas Sud a los 10, 11 años. Nos cagábamos a trompadas, pero también éramos sensibles. Así se crecía en el barrio.
Unos ocho años más tarde, habiendo pasado por Tarkovsky, Buñuel y Bergman, y en el mismo departamento del mismo barrio pero con otros amigos, una atmósfera algo bastante muy extremadamente canábica nos llevaba a ver y rever Videodrome. Cronenberg era un enfermo más sentado entre nosotros, pichones de la cabeza.
Entre nuestra jerga incluíamos expresiones del guión: “Come to me. Come to Nikki”; “Videodrome is a philosophy”; “Long live to the new flesh”.
Estamos hablando de una época bendecida por el VHS: el cine en casa.
En ese universo descubrimos que si pausás Alien justo antes de que empiece a formarse la primera “A” del título y la largás muteada junto al comienzo del disco Zoolook de Jean Michel Jarre en otro dispositivo (vinilo en este caso) durante cinco minutos imagen y sonido van como piña.
La cosa es que pasando por cierto estado de sensibilidad —tóxica o no— a veces uno se tropieza con una Eraserhead y le sube el volumen a la angustia, la opresión, la sordidez… Un día después de verla la quisieron ver de vuelta. La puse y me fui a otra habitación. Solo con escuchar la banda de sonido ya me empecé a debatir entre la angustia profunda y la depresión severa. Por suerte existía el walkman, además.
Pero también le sube el volumen a la carcajada. Y haber descubierto a Monty Python con Life of Brian nos llevó a adoptar Monty Phyton and the holy grial como la preferida. Y también… no sé… la habremos visto unas cuarenta veces, sin exagerar. Confieso que es una de las fuentes de las que más abrevé mientras se construía mi inquietud y posterior fanatismo por el absurdo.
Ahí están las cinco (son pocas) que primero me vinieron a la cabeza.
Pero mi película de cabecera es The thing de John Carpenter. Sépanlo.

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videodrome

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eraserhead

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