Dalma Maradona

101 Dalmas

Por Dolores Yañez
Fotos: Cortesía Dalma
Copyright 2015

Tiene el apellido más famoso del mundo pero con decir su primer nombre cualquiera sabe a quién nos estamos refiriendo. No sólo es la primogénita de Diego Maradona, Dalma es dueña de un indiscutido carisma que la llevó a ganarse a título personal el cariño que los argentinos tienen por su linaje. Su carrera como actriz, sus proyectos personales y sus obsesiones en una nota que nos muestra todas las facetas de esta entrevistada, que es mucho más que “la hija de dios”.

Hacer la nota de tapa es todo un ritual para quienes hacemos Bigote Falso, cada uno de nuestros entrevistados es elegido después de un arduo debate en el que se ponen en juego muchas variables. Tiene que ser alguien por quien nosotros tengamos especial simpatía, que tenga sentido del humor y por qué no decirlo, que deje entrever cierto perfil obsesivo. En este caso además, queríamos que fuera una mujer, después de tres tapas con entrevistados hombres; era hora de hacer valer el cupo femenino.

Con esas premisas pensamos… esta tapa es para Dalma Maradona. Nos costó mucho encontrarla porque está de gira por todo el país con La Casa de Bernarda Alba y lógicamente, los pocos días que está en Capital los tiene reservados para su novio, la familia y los amigos. Tras meses de espera e insistencia, la entrevista se concretó un domingo de octubre en el Teatro de la Sociedad Italiana de San Fernando. Tanto ella como nosotros llegamos antes de la hora pautada, yo fui escoltada por Lucila y Sebastián que son los directores de la revista.

Al verla en persona me di cuenta de lo familiar que era su imagen para mí. Como no iba a ser así, es la mismísima Dalma Nerea, la hermana de Gianinna Di Nora. Ahora saco cuentas y me doy cuenta que yo tenía 10 años cuando ella nació y desde entonces la vi crecer como si se tratara de una prima. De hecho, le pido disculpas a mi primo porque no sé su segundo nombre con la misma certeza que los de estas populares hermanas argentas. Es un hecho, todos vimos crecer a las niñas Maradona y seguimos las andanzas de sus padres, siendo futboleros o no.

BF: En una nota que diste hace 5 años atrás te definiste “como una persona que quiere construir una actriz”: ¿Te seguís definiendo así?
DM: Desde que dije eso hasta ahora, tengo una carrera universitaria en el Instituto Universitario Nacional del Arte (IUNA) que tiene que ver con esa búsqueda, que es permanente. Me siento actriz, es mi profesión y lo que me gusta hacer pero siempre fui muy respetuosa respecto a la palabra actriz y al trabajo; nunca me creí nada que no fuera, nunca acepté un trabajo que no pudiera hacer.

BF: ¿Cómo fue hacer el unipersonal “Hija de Dios” donde exponías tanto de tu vida personal?
DM: “Hija de Dios” fue un proyecto que me propuso mi amiga Erika Halvorsen que fue la que escribió el libro. Me recibí y me vino a buscar con el libreto, lo leí y no hubo forma de decirle que no porque parecía escrito por mi. Si bien estaba muy bueno fue difícil porque al contar mi historia removía un montón de cosas, lindas y no tan lindas y había veces que terminaba re bien y otras en las que pensaba ‘uh esto se lo voy a contar a la gente, me parece que no da’. Sin embargo, una vez que estrené, la verdad es que fue muy catártico para mí. Poder decir soy Dalma Maradona y soy actriz y estas dos cosas pueden ir juntas.

BF: ¿Cómo viviste las repercusiones del público y la crítica?
DM: Estrenamos tranquilos en una sala muy chiquita, empezamos los viernes y terminamos agregando sábado y domingo, con una crítica muy buena, que yo hasta llegué a pensar que me habían traído un diario trucado. El público fue muy variado, desde la gente de teatro que iba pensando ‘a ver qué va a hacer esta piba’ creyendo que era algo del tipo stand up a fanáticos de papá que se ponían a llorar, estaba la platea llena de hombres. Para mí como experiencia fue buenísima, estaba una hora y veinte sola con mi alma, parada en el escenario con mi metro y algo de altura y el corazón que se me salía del cuerpo.

BF: Dentro de la actuación hiciste cine, teatro, televisión: ¿Qué preferís?
DM: Me gusta mucho todo, creo que cada espacio tiene que ver con cada etapa de mi vida. Mientras estaba estudiando, no había chance de que hiciera tele por ejemplo, de hecho podía hacer teatro en el verano que eran las vacaciones o usar las faltas que tenía en el IUNA para algún rodaje. Soy una loca de atar, muy obsesiva, porque es lo que amo hacer de verdad. El cine es lo último que probé porque en tele empecé con “Cebollitas” a los 8 años y al mismo tiempo hacíamos teatro, fue como un camino rápido, todo de golpe. En cine debuté a los 18 con Albertina Carri, no lo podía creer; miraba todo con cara de nenita en Disney, fue genial. Albertina fue increíble, más generosa no pudo ser.

Entre pregunta y pregunta pasó el productor de la obra para hablar un instante con Dalma, interrumpimos el reportaje y escuchamos que ella pidió que le reserven dos butacas porque su hermana Gianinna iba a ver la función. En eso sentimos que Sebastián hace un movimiento extraño, como si se le hubieran aflojado las piernas. Lo miramos sorprendidas y tratando de que Dalma no se diera cuenta nos balbuceó: “¿La otra butaca es para el papá?”. En ese momento, arribamos a una gran conclusión: uno no es cholulo hasta que empieza a serlo.

BF: Hablas como si tuvieras años de terapia: ¿Es así o nada que ver?
DM: Te puedo decir lo que decía mi papa cuando yo tenía 5 o 6 años y lo acompañaba a hacer alguna nota. Yo me quedaba a un costado y no decía nada pero a veces metía algún comentario y él decía ‘no… es que ella tiene 27 pero la anotamos mal’. Realmente jodían mucho en mi familia con ese chiste, como que era una enana. Terapia hice de muy chica, antes de los 10 años, porque tenía pesadillas y obviamente después te das cuenta que no era puntualmente por eso. Después tuve otro período de terapia, cuando murió mi abuelo, el papá de mi mamá y nuevamente, me di cuenta que no tenía que ver solo con eso. Ahí lo abandoné y obvio que eso es una excusa, cuando empecé a ver algunas cosas dije ‘acá estoy en el horno’, enganchó justo lo que tenía que hablar. Es algo pendiente porque además el último psicólogo fue genial, me gustaría retomarlo en algún momento.

BF: Dijiste que sos obsesiva y eso nos encanta, contamos más al respecto.
DM: Soy insoportable, por ejemplo, esta obra que estoy haciendo ahora es una obra que yo tenía muchas ganas de hacer y veía que el papel que yo podía hacer, lo hacía una actriz, después se iba y lo hacía otra. Cuando me llamó Muscari para hacerlo le pedí que me deje pensarlo y al día siguiente cuando le dije que sí ya me sabía toda la letra, ya había ido a ver a las chicas, en ese sentido soy muy obsesiva pero el director lo agradece. Siempre fui así, en el colegio me iba bien porque me importaba mucho, no tanto estudiar pero sí que me fuera bien. Mi hermana por ejemplo nada que ver, yo llegaba a casa y le decía a mi mamá ‘me parece que me fue mal’. Y mi hermana decía ‘no le creas, seguro se saca un siete. Pare ella un siete es malo. Preocupate conmigo, si yo te digo que me fue mal, te clavo un tres’. La verdad es que cuando aprendí a reírme de mi misma, de los problemas y de las cosas que dicen, la empecé a pasar tanto mejor, es mi filosofía de vida.

BF: Y en tu casa: ¿Cuáles son tus obsesiones más domésticas?
DM: Convivo con mi novio desde hace un año y lo tengo cagando con el tema de la limpieza. Él se saca la remera y yo la atajo en el aire para poner un lavarropas. Tenemos una chica que nos ayuda, la amamos, viene los miércoles y la esperamos ansiosos, por poco la agarramos a upa y la entramos a casa. Si viene alguien a mi casa quiero que esté todo impecable, mi novio me dice ‘son amigos, no se van a fijar y a revisar a ver qué encuentran sucio’.

BF: ¿Qué cosas de la vida cotidiana desearías no hacer más?
DM: Desearía nunca más tener que manejar un auto, odio manejar con toda mi alma pero entiendo que es una comodidad y también por cuestiones de seguridad, pero es algo que no me gusta nada de nada.

BF: ¿Qué te atrae de un hombre, tenés algún modelo ideal o estereotipo que te resulte irresistible?
DM: Me gusta mucho la gente que te hace reír, suena cliché pero es real, si yo me aburro no te remo nada, si es un potro pero no podemos charlar no me va. De chica decía que el único requisito para ser mi novio es que no fuera fanático de mi papá, si me estás chamuyando y de repente te veo la firma tatuada en el tobillo, te digo no. Me ha pasado mucho eso.

BF: Hace tres años que estás de novia con Andrés y un año que conviven: ¿Cómo maneja tu viejo el tema de los celos?
DM: Sí, siempre fue muy difícil para mí con los novios por esto de que mi viejo amenazaba públicamente al que se me acercara. Ahora que ya soy grande es diferente, me da mucha ternura que se hace el copado diciendo ‘el novio de Dalma es divino’ pero le veo la cara y no la puede pilotear. En algún punto él sigue pensando que yo soy una nena de 12 años. De hecho, viajamos Dubai a visitarlo y nos esperó con cuartos separados, se justificó diciendo que así estábamos más cómodos. Se tira el lance, si pasa, pasa.

BF: La idea de casarte de blanco, en una iglesia y con una gran fiesta: ¿Está más cerca de ser uno de tus sueños o de ser una de tus pesadillas?
DM: Antes decía que no me iba a casar, que no iba a tener hijos, lo conocí a Andrés y ahora estoy preguntándole ‘bueno, cuando nos casamos? Los hijos? El labrador en la puerta? La casa?’ Me agarró un toque de locura, pero con él. Sé que en algún momento va a suceder pero no tengo apuro. De hecho, darle la prioridad a mi trabajo es lo que me hace estar más relajada y pienso que hacer giras con una familia es muy complicado, así que mientras no tenga hijos voy a exprimir mi laburo a más no poder pero sí, obviamente las ganas aparecieron. Me enamoré y aparecieron.

Indudablemente, Dalma lleva en la sangre la gracia que tiene su padre para contar anécdotas. Nos deleitó contándonos las historias más bizarras de la familia, por ejemplo, cuando Diego le regaló un auto en su cumple número 12, lógicamente ella aún no lo podía ni manejar, el Diez sugirió que lo manejen los amigos de su hija, sin contemplar que ellos también tenían 12; o cuando le quiso armar en el jardín de la casa una pileta con una pareja de delfines, ella –siendo una niña- le hizo entender que justamente porque amaba a esos animales, no los quería sacar de su hábitat natural. Y ya de grande, cuando le propuso comprar el edificio del IUNA para que pueda vivir ahí mismo, sin tener que trasladarse para ir a estudiar.

BF: Decías que naciste famosa, ¿qué fue los más insólito que tuviste que hacer para pasar desapercibida?
DM: Disfruto mucho los viajes por este motivo, yo salgo de Argentina y no me conoce nadie, nadie de verdad. Me pasó en Londres cuando fui con mi abuela, ven el documento y me preguntan ‘Maradona?’ pensé me iban a mandar al último sucucho, el tipo les metió un gol con la mano y me odian a mí. Y al contrario, me tiró la mejor, empezó a decirme ‘hand of god’, se armó toda una situación muy bizarra pero con buena onda. Yo trato de pasar desapercibida siempre, sé que a veces se confunde con mala onda, yo trabajo de actriz y todo lo que quieras, pero en mi vida soy muy vergonzosa, extremadamente tímida.

BF: En Argentina debe ser permanente que te digan algo.
DM: Permanente, ayer estacioné el auto, el tipo se dio cuenta quien era y empezaron a cantar todo los trapitos, la gente se empezó a dar vuelta y eso a mi me da una vergüenza terrible, les empecé a decir ‘no cantes, deja, buena onda’.

BF: Mas allá de la fama heredada, Dalma es marca registrada: ¿Sentís que te ganaste tu propio público?
DM: Me pasa que yo siempre tuve muy, muy claro que nunca mi trabajo va a pasar lo que es mi apellido, porque lo de mi viejo es algo que no le pasa a nadie en esta tierra. Sí es cierto que yo me siento muy querida, tiene que ver con mi papá y después con cómo me manejo yo porque ya soy una persona grande. Está bueno no querer ser más que mi apellido que ya sonaba, suena y sonará, más allá de mí.

BF: ¿Cómo es tu relación con Argentina, desde chica decidiste vivir acá, aun estando lejos de tus padres?
DM: Sí, a los seis años dejé a mi familia en España y me volví a Argentina con mi abuela materna. Estábamos viviendo en Sevilla, yo iba a primer grado y para mí fue una situación traumática, sino la más traumática de mi vida. Si bien era el mismo idioma era raro, yo venía de un jardín muy contenedor y acá te subían al micro agarrándote de la mochila, era muy exigente, no tenía amigos porque los míos estaban en Argentina. Mis papás vieron eso y como mi abuela que estaba con nosotros allá se volvía, me preguntaron si quería venirme con ella. Tres o seis meses después volvía toda la familia al país, así que me dieron a elegir si quería hacerlo antes. No lo dudé un segundo, en dos minutos hice las valijas y estaba lista para irme al aeropuerto. Así que pude empezar la escuela acá con los que habían sido mis compañeros de jardín y para mí fue una fiesta. Les agradezco hasta el día de hoy que me hayan dado ese permiso.

BF: Seguís eligiendo Argentina porque estudiaste acá y formaste tu pareja acá también.
DM: Cuando hice el ingreso al IUNA que es algo que se puede hacer muchas veces dije ‘si no entro a la primera, ya está, me voy a estudiar afuera’. Entrar fue la excusa perfecta para no irme a estudiar a otro lado pero siento todo el tiempo que es algo pendiente, que me gustaría hacer en algún momento, pero ahí tiene que ver con el amor, no me quiero ni ir una semana que ya estoy llorando.

La nota iba llegando a su final, el productor vino a avisarnos que se había terminado el tiempo, Dalma tenía que prepararse para empezar la función. Gracias a la buena onda de la entrevistada, el reportaje hacía rato que se había convertido en una charla por demás fluida y relajada, pero todavía quedaban muchas preguntas por hacerle. Para nuestra tranquilidad, ella nos dijo: “Yo me maquillo en cinco minutos, no se preocupen, pregunten, pregunten”.

BF: ¿Tenés muchos amigos hombres, no?
DM: Sí, tengo muchos más amigos hombres que mujeres pero mi novio es el más copado de todo el mundo, no es para nada celoso. Soy la única mujer en una salida con nueve hombres y no pasa nada, no así yo que soy insoportable con los celos. Las mujeres somos más conchudas, los hombres son más relajados y yo me identifico más con esa personalidad, soy más chaboncito en algunos sentidos, no me enrosco con nada y no voy a discutir ni pelear. Igual tengo amigas mujeres, mi mejor amiga de toda mi vida, a quien conozco desde los tres años, es mujer.

BF: ¿Qué tenés pendiente a nivel profesional?
DM: De verdad siento que estoy en un excelente momento, haciendo una obra y un personaje que siempre quise hacer, que me permite pasar por un montón de estados, hacer Lorca y trabajar con semejantes actrices. En algún momento me gustaría hacer de mala. Nadie me pone de mala, no sé por qué será. Ojalá en algún momento me suceda hacer de mala, mala, muy, muy mala.

Ahora sí, el productor nos miró amenazante y a través de señas nos comunicó que si no terminábamos la charla de inmediato, nos iba a degollar. Cedimos ante las amenazas pero ella insistió: “Si tienen una pregunta más, háganmela, todo bien”.

BF: ¿Qué se siente ser la hija del campeón mundial de karaoke?
DM: Es insoportable porque no deja cantar a nadie, se pone 10 temas para que nadie pueda mechar uno en el medio.

Y así nos despedimos de Dalma, entre risas, fotos y promesas del tipo “dale, te llamo, me llamás”. Finalizada la nota, hicimos las paces con el productor que nos invitó a ver la obra. Nos ubicamos en las butacas correspondientes y ahí apareció Adela, la hija más joven y rebelde de Bernarda Alba encarnada en el cuerpo de Dalma. Con esa imagen nos quedamos, la de la actriz interpretando un papel, que en coincidencia con ella, es una mujer pasional, que sabe lo que quiere y se juega por eso.