Ana Katz

Cuéntame tu vida en cinco películas

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Por Ana Katz

 

 

novicia

La primera película imposible de eludir es La novicia rebelde, es una película que vi la primera vez con mi madre en el cine, y después la proyectaron en el patio de una escuela pública a la que fui en segundo y tercer grado. A través del tiempo me fui identificando con cada uno de los siete hermanos y hasta con Froilan María. Hoy por hoy, aunque ya no sé con quién identificarme, la sigo viendo. Es una película que me parece que habla de la descomposición de una sociedad y que, paralelamente, tiene todos los idealismos e inocencias musicales y de baile que me marcaron para bien y para mal siempre.

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La segunda película que me sale nombrar es La historia sin fin, fue una película que me impactó mucho, el concepto de la nada visto desde la infancia y como estaba construido en la película me pareció muy especial. Ahora mismo que lo estoy diciendo tengo ganas de verla y de reverla, la tengo en casa. Me parece que es una película con un imaginario muy particular y que inauguró la posibilidad de jugar con los temas y lo abstracto dentro del mundo de los guiones. No es sólo la aventura de un personaje que busca una cosa y otra, sino un personaje que tiene que luchar contra lo que se va. Fuerte, un poco angustiante también, pero… ¡venga La historia sin fin!

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La tercera película de una influencia medio mítica, porque no la recuerdo tanto, la vi de grande de nuevo y ahí me enteré de qué se trataba, fue Fanny y Alexander de Bergman. Porque mi familia siempre hablaba del padre severo de esa película, soy hija de dos padres psicoanalistas que vieron siempre películas. Hubo una moda, una época de mucho cine sueco, El árbol de los suecos, películas noruegas que eran rarezas, pero que en casa se veían bastante. Y fue de las primeras películas de adultos que vi.

africa

 

Otra película, que no vi y me marcó para siempre, por eso la menciono, porque cada vez que me preguntan películas de la infancia es gracioso que se me ocurre esta que no vi, fue África mía. No la vi, pero fui con mis padres a un autocine que en esa época había, y ellos me escondieron bajo una frazada porque no permitían la entrada de niños. Hoy por hoy me parece una locura que se esconda a un niño. Pero fue así, creo que ahora analizando hacia atrás, me dejó una sensación bastante atractiva de la experiencia cinematográfica, o sea, es algo que uno va  a un lugar, un campo oscuro, te esconden y entrás. Me acuerdo eso, dormitar un poco, ver un poco, el alboroto de estar viviendo eso.

etY otra película, aparece Spielberg y aparece ET. Yo recuerdo a ET casi como una época muy ochentas y donde toda mi generación estaba muy conmovida por ese extraterrestre. De hecho, hoy tengo un muñeco de ET en el living de mi casa y me sigue gustando la película, la vi hace poco y me sigue gustando.

 

Me sale nombrar estas cinco películas, quizás no por ser las más perfectas o las que me llevaron a dedicarme al cine, sino porque creo que contienen una experiencia de vida unida al cine en la infancia. El otro día, un amigo contó que alguien decía que la infancia es una lluvia que no deja de caer, y me parece que en ese sentido es lindo pensar en esas películas que te dejan como una especie de velo, como una sensación de rocío, y seguro las cinco me generaron eso.